Soy Ariana. Escribo casi desde que nací y soy editora de oficio tras años de rasguños y letras. Mi madre eligió mi nombre a voleo, por su belleza. Cuando fui más joven, ahondé sobre él y me vi de frente con una criatura ―mujer igualmente― con su hilo de oro. Ariadna, según la mitología griega, logró sacar al joven Teseo del laberinto del Minotauro, que quería engullirlo.
Yo también tuve un hilo mágico de niña: con los cordones de zapatos, me ponía a imaginar mundos y situaciones pocos probables que me satisfacían para solventar aquello de aún no saber escribir. Rolo, el cordón mágico, luego quedó relegado al pasado, pero recuerdo el juego de hilos. Es parecido a lo que hago, hilvanando historias, sondeando textos, enlazando gente.
Ariadna es uno de mis espejos, pues ambas mediamos, sacamos a personas de terrores laberínticos (proyectos y escritos) y morimos por amor, invictas. La escritura, y la edición y la mediación literaria son mis hilos de oro. Bienvenidos.